No porque algo cambie tiene que ser para mejor, tampoco lo fue todo tiempo pasado. El bien y el mal coexisten en nosotros como nosotros coexistimos en la sociedad. Caerse dos, tres o 29 veces por la misma piedra puede pasar (y, de hecho, pasa). Probablemente terminen con su pareja actual en menos de un año, y si es que. Sus amigos de hoy tal vez sean "alguien a quien solía conocer" mañana. No por hacer su mejor esfuerzo les irá bien. No siempre serán más fuertes que la sociedad. Muchas veces se equivocarán y no podrán reivindicar su error. Herir a alguien tiene sus costos, aunque nos arrepintamos (y lo demostremos), muchas veces no habrá vuelta atrás. Hay cosas que duelen, aunque queramos que no. El amor, la voluntad y el trabajo son potentes, pero hay cosas que simplemente son invencibles (la muerte, por ejemplo). El dinero no da la felicidad, pero la pobreza tampoco. No eres tan inteligente, ni tan tonto, ni tan lindo, ni tan feo, ni tan distinto, ni tan igual al resto como crees a veces. Seguir cuando las cosas no son lo que esperamos, cuando estamos mal y cuando no queremos más batalla, sólo por seguir, es un error garrafal; porque podríamos arrastrarnos hacia el centro de una vorágine de dolor sin salida. Se puede amar sin ser amado como se ama, pero ser amado de todas formas, o no ser amado de ningún modo.
En resumen: no por llenarse la cabeza de frases lindas y bien hechas pueden esperar que la vida no los bote y los azote.
Pero, pero, pero... Pero uno siempre puede caerse, levantarse, aprender, ayudar al de al lado si es que puede, llorar cuando lo siente, reírse con estruendo si así nace la risa y sonreír cuando se quiere. Se puede asumir que la vida tiene altos y bajos, que las utopías no existen y que no existirán, pero que eso no es impedimento para sentirnos bien ahora, o mañana. Por favor, no cedamos ante utopía ni ante la distopía, porque la vida no es ni blanca ni negra; nada lo es (¡los esquimales distinguen hasta 30 tipos de blanco!).
No hay comentarios.:
Publicar un comentario