No elijas al bueno porque es bueno
porque su amabilidad y decencia
son el requisito de tu paz
y del futuro que algún día esperas.
Ni elijas al malo por ser malo
porque sus aventuras y demencias
son la energía que te activa,
porque él te prende y excita.
No elijas tampoco a tu alma gemela
porque son el uno para el otro
porque pasarán los días en equipo
y en perfecta sintonía.
Ni me elijas a mí
que te quiero como se quiere
al amor de la vida
y que jamás te olvidaría.
No me elijas a mí
que no estoy ni aquí ni allá
que te doy mi compañía
aun cuando nunca serás mía.
En resumen: no elijas a nadie.
No tienes que elegir, tienes que sentir
tienes que necesitar y querer
para un día o mil en la vida.
Porque si eliges no es amor
porque si eliges es una opción
y nadie elige enamorarse
porque tu corazón te obliga.
Y si pudieras elegir
entre el bueno, el malo,
tu alma gemela o yo;
elige al que te haga feliz.
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