¡Bum bam! ¡Listo! ¡Mentira!, basura.
Es como pensar... es como querer morirse, pero mátenme; que sea un disparo, si es posible. Quiero dolor, mucho dolor. Retorcerme y olvidar todo lo que duele, lo de adentro, lo que corta y no deja huella ni sangre. Quiero que el dolor sea aislante ¿Existe ese dolor? ¿Existe algo más potente que eso que duele adentro? El dolor que mata al dolor, sólo así, el dolor que doliendo hace olvidar lo que duele. Más que el dolor, es lo que duele.
viernes, 30 de agosto de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
Cuando no quede nada
Cuando no quede nada, y todo lo que sea esté en el borde de ser,
y lo que no sea no tenga posibilidades de ser.
Cuando sólo quede gente, muerta por dentro y viva por fuera, o viva por dentro y muerta por fuera.
Cuando no queden ganas de nacer a quien no ha nacido, cuando incluso lo muerto no tenga ganas de volver a nacer.
Cuando la gente no sepa que es, cuando la gente sepa que no sabe que es.
Cuando la gente no sepa qué es, cuando la gente sepa que no sabe qué es.
Cuando las lágrimas ya no sean suficientes para decir lo que duele y qué duele.
Cuando la vida sea una duda de la dignidad del ser humano que acaso tenga respuesta.
Cuando los cuando sean tan incontables que no tenga sentido contarlos más que para no parar.
Cuando esto tenga más sentido que una advertencia y se vuelva un hecho: Siempre podrá surgir el amor y podrá salvarnos y salvarlos a todos. Ya sea el amor a la vida, a ser, saber, al prójimo, a todos los anteriores, o el amor a nada en particular, pero aún amor.
y lo que no sea no tenga posibilidades de ser.
Cuando sólo quede gente, muerta por dentro y viva por fuera, o viva por dentro y muerta por fuera.
Cuando no queden ganas de nacer a quien no ha nacido, cuando incluso lo muerto no tenga ganas de volver a nacer.
Cuando la gente no sepa que es, cuando la gente sepa que no sabe que es.
Cuando la gente no sepa qué es, cuando la gente sepa que no sabe qué es.
Cuando las lágrimas ya no sean suficientes para decir lo que duele y qué duele.
Cuando la vida sea una duda de la dignidad del ser humano que acaso tenga respuesta.
Cuando los cuando sean tan incontables que no tenga sentido contarlos más que para no parar.
Cuando esto tenga más sentido que una advertencia y se vuelva un hecho: Siempre podrá surgir el amor y podrá salvarnos y salvarlos a todos. Ya sea el amor a la vida, a ser, saber, al prójimo, a todos los anteriores, o el amor a nada en particular, pero aún amor.
miércoles, 21 de agosto de 2013
R. Krebs sobre José II de Habsburgo.
"Murió a los 49 años, frustrado y deprimido, convencido de que su lucha contra la estupidez y el egoísmo de los hombres había sido inútil"
domingo, 18 de agosto de 2013
Carta a la Luna.
Querida Luna, queridísima Luna, Luna Luna:
Tal vez ya no andes cerca de mi órbita, y ya no te siento cerca, pero sé, de todos modos, lo cerca cerca que estás de alejarte. Supe, porque algunos cometas no paran de hablar, que estás en la órbita de otro planeta ahora, que no paras de dar vueltas con él y que eres feliz. Sé, porque te conozco más de lo que debería alguien como yo, un planeta que nunca orbitaste, y cuya cara nunca viste, que prontamente te irás de esa órbita en la que estás, porque el estúpido y afortunado planeta que orbitas ahora no sabe lo que tiene. Sé, entre otras cosas, querida Luna, que te sientes presa de tus sentimientos, de tus emociones, de tus altos y tus bajos, de tus risas y de tu pena; también sé que no eres tonta, que sabes dónde estás y que, tal vez, sólo te falta saber dónde quieres llegar. ¿Sabes que te quiero, Luna amiga?
Luna Luna, queridísima Luna, te echo de menos. Luna Luna, queridísima Luna, te echo de menos.
Espero, queridísima Luna, que nunca me olvides, pero sé que es imposible, porque no puedes recordar un planeta cuya cura nunca viste. Sepas que yo te olvidaré eventualmente y que tu no-imagen aparecerá en mi memoria tal vez un par de veces al año (tal vez en mis afelios o perihelios).
Sin más, querida Luna, queridísima Luna, quiero que entiendas que esto es una despedida de algo que nunca tuvo una bienvenida. Sin más, queridísima Luna, entiende que mis palabras son un sinsentido, porque ciertamente nunca podré entregarte esta carta. Simplemente la dejaré aquí, en el espacio, donde tal vez y si tengo suerte, la encontrarás algún día, como otrora encontraste mis mensajes de consuelo y mis risas.
Atentamente: Un Planeta que no te vio pasar, pero que te sintió como ningún otro.
Tal vez ya no andes cerca de mi órbita, y ya no te siento cerca, pero sé, de todos modos, lo cerca cerca que estás de alejarte. Supe, porque algunos cometas no paran de hablar, que estás en la órbita de otro planeta ahora, que no paras de dar vueltas con él y que eres feliz. Sé, porque te conozco más de lo que debería alguien como yo, un planeta que nunca orbitaste, y cuya cara nunca viste, que prontamente te irás de esa órbita en la que estás, porque el estúpido y afortunado planeta que orbitas ahora no sabe lo que tiene. Sé, entre otras cosas, querida Luna, que te sientes presa de tus sentimientos, de tus emociones, de tus altos y tus bajos, de tus risas y de tu pena; también sé que no eres tonta, que sabes dónde estás y que, tal vez, sólo te falta saber dónde quieres llegar. ¿Sabes que te quiero, Luna amiga?
Luna Luna, queridísima Luna, te echo de menos. Luna Luna, queridísima Luna, te echo de menos.
Espero, queridísima Luna, que nunca me olvides, pero sé que es imposible, porque no puedes recordar un planeta cuya cura nunca viste. Sepas que yo te olvidaré eventualmente y que tu no-imagen aparecerá en mi memoria tal vez un par de veces al año (tal vez en mis afelios o perihelios).
Sin más, querida Luna, queridísima Luna, quiero que entiendas que esto es una despedida de algo que nunca tuvo una bienvenida. Sin más, queridísima Luna, entiende que mis palabras son un sinsentido, porque ciertamente nunca podré entregarte esta carta. Simplemente la dejaré aquí, en el espacio, donde tal vez y si tengo suerte, la encontrarás algún día, como otrora encontraste mis mensajes de consuelo y mis risas.
Atentamente: Un Planeta que no te vio pasar, pero que te sintió como ningún otro.
sábado, 17 de agosto de 2013
Simple como un beso
No un error
no un acierto,
un sinrazón;
un encuentro casual.
Si te inmiscuyes en mis sueños
ya no quiero despertar
si te inmiscuyes en mis labios
no los vuelvo a cerrar.
Conocerte fue sorpresa
desearte fue normal
extrañarte es por siempre
porque tú eres real.
Yuxtapuestos nuestros cuerpos
como arena
junto al mar
juntos somos algo efímero;
esto está mal.
Simple como un beso
no me quiero enterar
que más tarde irás con otro
y mañana no estarás.
no un acierto,
un sinrazón;
un encuentro casual.
Si te inmiscuyes en mis sueños
ya no quiero despertar
si te inmiscuyes en mis labios
no los vuelvo a cerrar.
Conocerte fue sorpresa
desearte fue normal
extrañarte es por siempre
porque tú eres real.
Yuxtapuestos nuestros cuerpos
como arena
junto al mar
juntos somos algo efímero;
esto está mal.
Simple como un beso
no me quiero enterar
que más tarde irás con otro
y mañana no estarás.
lunes, 5 de agosto de 2013
Venir a ti.
Vine a ti
incluso sin saber
incluso antes de nacer.
El mundo se movió
todo confluyó
para que pudiera,
en resumidas cuentas,
venir a ti.
Vine desde lejos
vine por partes
vine donde
no conocen mi nombre
atravesé el mundo
para verte a ti.
Ahora saben mi nombre
y saben mi edad
tal vez sepan mucho
y aún no saben
que vine por ti.
El cielo y su sol,
vacío de nubes, está gris.
La guerra, llena de muerte,
está viva.
Te fuiste.
Y ahora el cielo
podría ser gris,
podría ser azul,
o negro, blanco,
verde, naranja y
rosa; podría no existir.
Y todo da lo mismo,
porque te fuiste.
La guerra ahora
podría no ser.
Pero no importa,
y no me importa,
sin ti.
Las aves cantan o no,
el mundo es o no,
¿Y yo? No.
Yo sueño contigo.
Me saldrán alas,
flotaré sobre el mar,
los prados y un volcán;
flotaré sobre el mundo.
Iré donde no conozcan mi nombre
para verte de nuevo
para verte a ti...
sólo a ti.
Y las aves cantarán
el cielo será azul
la guerra no será
y yo seré de ti.
Y si no estás
incluso sin saber
incluso antes de nacer.
El mundo se movió
todo confluyó
para que pudiera,
en resumidas cuentas,
venir a ti.
Vine desde lejos
vine por partes
vine donde
no conocen mi nombre
atravesé el mundo
para verte a ti.
Ahora saben mi nombre
y saben mi edad
tal vez sepan mucho
y aún no saben
que vine por ti.
El cielo y su sol,
vacío de nubes, está gris.
La guerra, llena de muerte,
está viva.
Te fuiste.
Y ahora el cielo
podría ser gris,
podría ser azul,
o negro, blanco,
verde, naranja y
rosa; podría no existir.
Y todo da lo mismo,
porque te fuiste.
La guerra ahora
podría no ser.
Pero no importa,
y no me importa,
sin ti.
Las aves cantan o no,
el mundo es o no,
¿Y yo? No.
Yo sueño contigo.
Me saldrán alas,
flotaré sobre el mar,
los prados y un volcán;
flotaré sobre el mundo.
Iré donde no conozcan mi nombre
para verte de nuevo
para verte a ti...
sólo a ti.
Y las aves cantarán
el cielo será azul
la guerra no será
y yo seré de ti.
Y si no estás
si después de volar
por el mundo
aún no estás
volveré a volar:
mil veces, mil y una más.
Nunca mostraré
siquiera miedo
ni perderé la esperanza
de verte ahí,
a la vuelta de la esquina
con tu sonrisa coqueta
y tu mirada, siempre tan quieta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)