lunes, 5 de agosto de 2013

Venir a ti.

Vine a ti
incluso sin saber
incluso antes de nacer.

El mundo se movió
todo confluyó
para que pudiera,
en resumidas cuentas,
venir a ti.

Vine desde lejos
vine por partes
vine donde
no conocen mi nombre
atravesé el mundo
para verte a ti.

Ahora saben mi nombre
y saben mi edad
tal vez sepan mucho
y aún no saben
que vine por ti.

El cielo y su sol,
vacío de nubes, está gris.
La guerra, llena de muerte,
está viva.

Te fuiste.

Y ahora el cielo
podría ser gris,
podría ser azul,
o negro, blanco,
verde, naranja y
rosa; podría no existir.

Y todo da lo mismo,
porque te fuiste.

La guerra ahora
podría no ser.
Pero no importa,
y no me importa,
sin ti.

Las aves cantan o no,
el mundo es o no,
¿Y yo? No.
Yo sueño contigo.

Me saldrán alas,
flotaré sobre el mar,
los prados y un volcán;
flotaré sobre el mundo.

Iré donde no conozcan mi nombre
para verte de nuevo
para verte a ti...
sólo a ti.

Y las aves cantarán
el cielo será azul
la guerra no será
y yo seré de ti.

Y si no estás
si después de volar 
por el mundo
aún no estás
volveré a volar:
mil veces, mil y una más.
Nunca mostraré 
siquiera miedo
ni perderé la esperanza
de verte ahí,
a la vuelta de la esquina
con tu sonrisa coqueta
y tu mirada, siempre tan quieta. 

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