Tu ausencia me llama;
Me llama, me busca...
me encuentra.
No me quiere para nada
me quiere para sí,
y me entrego a ella.
Tu ausencia no tiene cara
ni detalles, ni te tiene a ti;
ahí somos iguales.
Es tu silueta
a ella me entrego
con ella converso
y con ella duermo;
con ella hago el
amor, o casi.
Tu ausencia es tú
cuando me dices, me sugieres,
me pides y me exiges:
que jamás te olvide,
que nunca te deje atrás,
y que cargue contigo.
Tu ausencia es tú
es todo tú
pero sin ti.
Digamos que es casi casi tú.
Tu ausencia me duele
me duele hasta el alma
y en el alma el dolor
me atraviesa y me corta,
pero no sangro una gota.
Tu ausencia no es nada
comparada contigo.
Pese a todo
tu ausencia me acompaña
y se queda conmigo.
sábado, 20 de julio de 2013
Una cosa clara.
¿Qué pasa
que actúan tan diferentes
y no dicen lo que sienten?
¿En qué piensan
cuando sienten de repente
que todo y que nada
a veces es para siempre?
¿Qué hacen
que el mundo es tanta guerra
tanta hambre, tanta miseria
tantas desgracias, tanta corrupción
tanta injusticia, tanto llanto
y siempre son los mismos
los que comen bien y duermen
calientes?
¿Y cómo sienten
cuando hablan de un amor
raro, por lo demás,
que tarda poco y nada en gestarse
aun menos en gastarse
y se esfuma de repente?
y sé que
el centro de mi mundo
está cerca de tu ombligo
que actúan tan diferentes
y no dicen lo que sienten?
¿En qué piensan
cuando sienten de repente
que todo y que nada
a veces es para siempre?
¿Qué hacen
que el mundo es tanta guerra
tanta hambre, tanta miseria
tantas desgracias, tanta corrupción
tanta injusticia, tanto llanto
y siempre son los mismos
los que comen bien y duermen
calientes?
¿Y cómo sienten
cuando hablan de un amor
raro, por lo demás,
que tarda poco y nada en gestarse
aun menos en gastarse
y se esfuma de repente?
Sólo sé
qué pasa conmigo,
sé que no siempre sé qué digoqué pasa conmigo,
y sé que
el centro de mi mundo
está cerca de tu ombligo
viernes, 12 de julio de 2013
Rompecabezas
El mundo es un rompecabezas
no es uno muy bueno:
no tiene todas su piezas
no tiene todas su piezas
y tal vez no todas calzan.
Pero tú y yo somos dos partes
dos trozos, dos piezas
dos trozos, dos piezas
que calzamos bien
de los pies a la cabeza.
de los pies a la cabeza.
martes, 9 de julio de 2013
Fuegos Artificiales.
Esteban se suicidó la noche de año nuevo, un poco después de las 00:00. Recuerdo que aún sonaban los fuegos artificiales cuando me avisaron que se había disparado. Esa noche yo estaba en una fiesta y había bebido un poco, así que en el momento mismo sólo atiné a reír y reír; primero estrepitosamente y luego me fui calmando hasta empezar a llorar.
Su cuerpo desapareció de la morgue esa misma noche y no se supo más de él.
De eso ya fueron tres semanas , y por eso me demoré un poco en sorprenderme cuando vi que me llamaba su número al celular.
- ¿Aló?
- Eh, José Luis, viejo, ¡qué gusto escuchar tu voz!
- ¡¿QUIÉN HABLA?!
- ¿Cómo que quién habla? Esteban, el mismo de siempre.
- No me jodas, Esteban murió; ÉL SE MU RIÓ.
- José Luis, no seas tonto. Todos saben que en año nuevo los fuegos son artificiales.
Su cuerpo desapareció de la morgue esa misma noche y no se supo más de él.
De eso ya fueron tres semanas , y por eso me demoré un poco en sorprenderme cuando vi que me llamaba su número al celular.
- ¿Aló?
- Eh, José Luis, viejo, ¡qué gusto escuchar tu voz!
- ¡¿QUIÉN HABLA?!
- ¿Cómo que quién habla? Esteban, el mismo de siempre.
- No me jodas, Esteban murió; ÉL SE MU RIÓ.
- José Luis, no seas tonto. Todos saben que en año nuevo los fuegos son artificiales.
sábado, 6 de julio de 2013
Vivir vivirte.
Incluso hoy
pese al tiempo que pasa
inexorable como él solo
no sabes cómo quiero
vivir.
Pero no por siempre
ni mucho menos
sólo lo justo
quiero vivir
para vivirte
hasta que viva
lo último.
¿Entiendes que es
vivirte
toda mi vida?
Tanto te quiero
tanto tanto
con mi
corazón acorazado
que sólo quererte quiere
con mi cabeza dura
que sólo saberte sabe.
Y con mi vida
que sólo es para
vivir y vivirte;
que te digo
y te juro
que te amo.
También quiero,
si no es mucha molestia,
que vivas
para vivirme
hasta que vivas
lo último.
pese al tiempo que pasa
inexorable como él solo
no sabes cómo quiero
vivir.
Pero no por siempre
ni mucho menos
sólo lo justo
quiero vivir
para vivirte
hasta que viva
lo último.
¿Entiendes que es
vivirte
toda mi vida?
Tanto te quiero
tanto tanto
con mi
corazón acorazado
que sólo quererte quiere
con mi cabeza dura
que sólo saberte sabe.
Y con mi vida
que sólo es para
vivir y vivirte;
que te digo
y te juro
que te amo.
También quiero,
si no es mucha molestia,
que vivas
para vivirme
hasta que vivas
lo último.
martes, 2 de julio de 2013
Casi Casi
-EH, ¡CÓRRETE!- Un conductor enojado me grita ¿qué se cree? Estoy en verde y me toca pasar a mí. Derrapa un poco; me va a matar. Mierda. Casi casi.
Dijeron que hoy llovería. Ojalá que sí, me gusta harto la lluvia, pero me gusta más cuando la siento caer sobre mis hombros, sobre mi cara, sobre mis párpados y sobre mis labios. En todo caso está nublado, es verdad, pero no creo que llueva. Casi casi.
Es rico ir en la bici por este parque al medio de la calle, entre las dos vías de la avenida. Sentir el viento en mi cara, sentir la velocidad, verlo todo, respirarlo todo: es hermoso. Casi casi.
Si el pasaje de la micro no fuera tan caro, y no estuviéramos en la época del año en que el precio escolar no rige, yo no andaría en bici. Pero el pasaje de la micro es caro y el precio escolar es un recuerdo, así que la bici sufre las consecuencias.
La empecé a usar después de muchos años, porque antes ni la miraba, así que es más bien básica y no tiene amortiguación, ni cambios, ni luces, ni vuela, ni nada. Y yo no tengo casco, ni rodilleras, ni sé cómo caer, ni nada tampoco. Yo y la bici somos un equipo de “ni nada”. Casi casi.
El otro día iba andando por este mismo sector y en un semáforo había otro ciclista.
-Deberías usar casco- comentó a modo de crítica.
-Sí, es que la empecé a usar hace poco, por eso no he comprado.
-¿Y cuándo vas a comprar? Te puede atropellar un auto.
-Luego, la otra semana- mentira, ni siquiera estaba en mis planes.
-Ya, ten cuidado.
-Ok, lo tendré.
Y se fue apenas pusieron el verde
Musito un "chau" para mis adentros, a modo de cortesía, y empiezo a pedalear. Como iba delante de mí, lo vi pasarse dos luces rojas en menos de cien metros, se nota que es un hombre consecuente con la seguridad. Después lo alcancé con la bici y pensé en decirle, pero no lo hice: me dio vergüenza. Como sea, tiene razón: tengo que comprar un casco; pero han pasado dos semanas y no hay ningún indicio de que me lo compre luego. Casi casi.
Anteayer iba andando cerca del río y paré junto a un señor, ya mayor, que estaba esperando a la luz verde para cruzar la calle.
-Buenas.
-¿Qué, vas a cruzar a lo loco?.
-No, le dije “buenas”... como de “buenas tardes”- ¿cómo alguien podría malinterpretar un sano e inconfundible "Buenas".
-Oh, perdón; es la costumbre de que ya nadie salude. Antes nos saludábamos todos entre todos, pero ahora ya no.
-¿Y usted por qué no enseña con el ejemplo?
-Porque me aburrí de saludar a hijos de puta que no responden.
-Qué pena, señor. Debería tener más fe en la gente.
-Yo en la gente ya no creo, no me vengas con esas cosas.
-Bueno, ya dio el verde, así que voy a seguir andando.
-Adiós.
-Chau.
Me dejó pensando que uno debería creer más en la gente, al menos dar el beneficio de la duda... Pero la gente siempre demuestra que te quiere tomar por tonto y te hace daño, muchas veces sin importarle. Casi casi.
Ahora vengo de dar vueltas por calles al azar y, no sé si con o sin querer, pasé por su casa. Qué raro, no somos nada (nunca fuimos algo) pero cuando me di cuenta de que estaba fuera de su casa el corazón me hizo ¡ZAS! y quedé en blanco por un instante. Y es que no me gusta, yo sé que no me gusta. Pero tiene algo, me da vida, me da energía. Me hace creer en el amor. ¿Sueno como un personaje de teleserie? Puede ser, pero de verdad no sé cómo es esto de enamorarse. No me entiendo, no la entiendo a ella y no entiendo nada. Lo siento todo esto cuando estoy con ella, pero después de dos días sin ella siento que no la quiero, no así, no siento el ¡ZAS!, ni un ¡BUM!, ni un ¡TOM TOM TOM TOM!, ni nada que me haga sentir vivo. ¿Estoy loco? Seguramente sí, pero sólo un poco. Me acuerdo que una vez pensé en decirle que fuéramos algo, que valía la pena el esfuerzo, que ella era lo que esperé tanto tiempo; que todo. Pero no lo hice, no puedo obligarla a pasar por mis gustos aleatorios, ni ninguna de esas estupideces que me dan a veces. Entonces somos amigos, nos vemos a veces, nos besamos a veces, pero sólo a veces. Casi casi.
Me acuerdo de que mi mamá me dijo una vez que nunca sobran precauciones, y que mejor le cambiara los neumáticos a la bici antes de usarla. Pero yo pensé que exageraba, que eran cosas de mamá histérica y que la bici andaba bien. Casi casi.
Ahora está chispeando, siento las gotas sobre mi cara, sobre mis párpados y sobre mis labios. Pero esto no es lluvia, yo quería lluvia. Quería muchas gotas. Quería el ruido de las gotas al caer. Casi casi.
Supongo que puedes hacer muchas cosas en la vida: Puedes organizar gente y proponer soluciones para que bajen el pasaje de la micro. Puedes tener la bici en buen estado. Puedes usar casco. Puedes decirle a otras personas que pasar en rojo también es inseguro. Puedes enseñarle a alguien mayor que la gente siempre puede ser mejor. Puedes decirle a alguien que es el amor de tu vida, que te encanta, que la quieres contigo siempre, todos los días. Puedes decirle a tu mamá que tiene razón, y cambiar lo que ella crea necesario para estar más seguro. Puedes apreciar las gotas pequeñas en verano, aunque no fueran justo lo que esperabas, porque es mucho más de lo que debería haber. Puedes tener cuidado cuando cruces, porque aunque estés en verde alguien podría cruzar en su auto igual y casi atropellarte. Casi casi. Pero ese no soy ni seré yo, porque Casi casi no me atropella, si no fuera por un par de casis. Ahora estoy en el piso, siento la huella del golpe, no veo la bici. Ahora estoy en el piso, siento la sangre saliendo por mis costillas: está tibia… y siento las gotas, y al principio no entiendo, pero lloro. Y sonrío de lo estúpido que soy para darme cuenta ahora, y te amo, y me río, y siento las gotas… y me acuerdo de todos mis amigos, de mi familia, de ti… y los amo a todos… y tengo sueño… y me duele… y casi casi, y.
Dijeron que hoy llovería. Ojalá que sí, me gusta harto la lluvia, pero me gusta más cuando la siento caer sobre mis hombros, sobre mi cara, sobre mis párpados y sobre mis labios. En todo caso está nublado, es verdad, pero no creo que llueva. Casi casi.
Es rico ir en la bici por este parque al medio de la calle, entre las dos vías de la avenida. Sentir el viento en mi cara, sentir la velocidad, verlo todo, respirarlo todo: es hermoso. Casi casi.
Si el pasaje de la micro no fuera tan caro, y no estuviéramos en la época del año en que el precio escolar no rige, yo no andaría en bici. Pero el pasaje de la micro es caro y el precio escolar es un recuerdo, así que la bici sufre las consecuencias.
La empecé a usar después de muchos años, porque antes ni la miraba, así que es más bien básica y no tiene amortiguación, ni cambios, ni luces, ni vuela, ni nada. Y yo no tengo casco, ni rodilleras, ni sé cómo caer, ni nada tampoco. Yo y la bici somos un equipo de “ni nada”. Casi casi.
El otro día iba andando por este mismo sector y en un semáforo había otro ciclista.
-Deberías usar casco- comentó a modo de crítica.
-Sí, es que la empecé a usar hace poco, por eso no he comprado.
-¿Y cuándo vas a comprar? Te puede atropellar un auto.
-Luego, la otra semana- mentira, ni siquiera estaba en mis planes.
-Ya, ten cuidado.
-Ok, lo tendré.
Y se fue apenas pusieron el verde
Musito un "chau" para mis adentros, a modo de cortesía, y empiezo a pedalear. Como iba delante de mí, lo vi pasarse dos luces rojas en menos de cien metros, se nota que es un hombre consecuente con la seguridad. Después lo alcancé con la bici y pensé en decirle, pero no lo hice: me dio vergüenza. Como sea, tiene razón: tengo que comprar un casco; pero han pasado dos semanas y no hay ningún indicio de que me lo compre luego. Casi casi.
Anteayer iba andando cerca del río y paré junto a un señor, ya mayor, que estaba esperando a la luz verde para cruzar la calle.
-Buenas.
-¿Qué, vas a cruzar a lo loco?.
-No, le dije “buenas”... como de “buenas tardes”- ¿cómo alguien podría malinterpretar un sano e inconfundible "Buenas".
-Oh, perdón; es la costumbre de que ya nadie salude. Antes nos saludábamos todos entre todos, pero ahora ya no.
-¿Y usted por qué no enseña con el ejemplo?
-Porque me aburrí de saludar a hijos de puta que no responden.
-Qué pena, señor. Debería tener más fe en la gente.
-Yo en la gente ya no creo, no me vengas con esas cosas.
-Bueno, ya dio el verde, así que voy a seguir andando.
-Adiós.
-Chau.
Me dejó pensando que uno debería creer más en la gente, al menos dar el beneficio de la duda... Pero la gente siempre demuestra que te quiere tomar por tonto y te hace daño, muchas veces sin importarle. Casi casi.
Ahora vengo de dar vueltas por calles al azar y, no sé si con o sin querer, pasé por su casa. Qué raro, no somos nada (nunca fuimos algo) pero cuando me di cuenta de que estaba fuera de su casa el corazón me hizo ¡ZAS! y quedé en blanco por un instante. Y es que no me gusta, yo sé que no me gusta. Pero tiene algo, me da vida, me da energía. Me hace creer en el amor. ¿Sueno como un personaje de teleserie? Puede ser, pero de verdad no sé cómo es esto de enamorarse. No me entiendo, no la entiendo a ella y no entiendo nada. Lo siento todo esto cuando estoy con ella, pero después de dos días sin ella siento que no la quiero, no así, no siento el ¡ZAS!, ni un ¡BUM!, ni un ¡TOM TOM TOM TOM!, ni nada que me haga sentir vivo. ¿Estoy loco? Seguramente sí, pero sólo un poco. Me acuerdo que una vez pensé en decirle que fuéramos algo, que valía la pena el esfuerzo, que ella era lo que esperé tanto tiempo; que todo. Pero no lo hice, no puedo obligarla a pasar por mis gustos aleatorios, ni ninguna de esas estupideces que me dan a veces. Entonces somos amigos, nos vemos a veces, nos besamos a veces, pero sólo a veces. Casi casi.
Me acuerdo de que mi mamá me dijo una vez que nunca sobran precauciones, y que mejor le cambiara los neumáticos a la bici antes de usarla. Pero yo pensé que exageraba, que eran cosas de mamá histérica y que la bici andaba bien. Casi casi.
Ahora está chispeando, siento las gotas sobre mi cara, sobre mis párpados y sobre mis labios. Pero esto no es lluvia, yo quería lluvia. Quería muchas gotas. Quería el ruido de las gotas al caer. Casi casi.
Supongo que puedes hacer muchas cosas en la vida: Puedes organizar gente y proponer soluciones para que bajen el pasaje de la micro. Puedes tener la bici en buen estado. Puedes usar casco. Puedes decirle a otras personas que pasar en rojo también es inseguro. Puedes enseñarle a alguien mayor que la gente siempre puede ser mejor. Puedes decirle a alguien que es el amor de tu vida, que te encanta, que la quieres contigo siempre, todos los días. Puedes decirle a tu mamá que tiene razón, y cambiar lo que ella crea necesario para estar más seguro. Puedes apreciar las gotas pequeñas en verano, aunque no fueran justo lo que esperabas, porque es mucho más de lo que debería haber. Puedes tener cuidado cuando cruces, porque aunque estés en verde alguien podría cruzar en su auto igual y casi atropellarte. Casi casi. Pero ese no soy ni seré yo, porque Casi casi no me atropella, si no fuera por un par de casis. Ahora estoy en el piso, siento la huella del golpe, no veo la bici. Ahora estoy en el piso, siento la sangre saliendo por mis costillas: está tibia… y siento las gotas, y al principio no entiendo, pero lloro. Y sonrío de lo estúpido que soy para darme cuenta ahora, y te amo, y me río, y siento las gotas… y me acuerdo de todos mis amigos, de mi familia, de ti… y los amo a todos… y tengo sueño… y me duele… y casi casi, y.
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