Tu ausencia
me llama
me busca
y me encuentra.
No me quiere para nada
pero me quiere
para sí,
y me entrego.
Tu ausencia es
tu silueta
y solo por eso
por esa silueta
a ella me entrego
con ella converso
con ella te vivo.
Tu ausencia es
como tú
es todo tú
exactamente tú
pero sin ti.
Tu ausencia me duele
me duele hasta el alma
y en el alma el dolor
me duele como la vida.
Tu ausencia no es nada
comparada contigo.
Pese a todo
tu ausencia me acompaña
y se queda conmigo.
jueves, 17 de noviembre de 2016
sábado, 6 de agosto de 2016
Para hablar de amor, me parece totalmente necesario reconocer que encontrarse, enamorarse, y luego despedirse de alguien, es dar de lo que es uno y recibir de lo que es el otro. No sólo las acciones en sí mismas; sino que son los momentos, los gustos, sonidos, idas, vueltas, voces, gritos, susurros, sueños y miedos; todo eso, los suyos y los tuyos.
Terminan por irse uno o ambos, y quedas luego, en cualquier caso, en medio de la nada. Te quedas siendo alguien que no eres tú tal como recordabas, y empiezas a buscarte. Ése es el error. Aunque te sientes vacío ¡lo tienes todo! Aunque no lo sepas, y no te halles donde sea que te busques, estás todo tú, por todos lados; es sólo que no vas igual por la vida. Porque tus ojos ya no son los mismos, ni tampoco lo es el mundo (o sí, el mundo por fuera sigue igual, claro. Para ellos, que miran desde fuera una coraza, tu amor no es nada. Pero ahora, quizás de nuevo, sabes que el centro de todo lo que existe puede estar en unos ojos que te miran después de un beso). Tú no eres ya la misma persona que eras, a la que estabas buscando, y es por eso no te encontrabas. Para bien o para mal, alguien que se fue, vino y te dio una parte de sí mismo, al tiempo que le dabas una parte de ti.
Del amor queda un recuerdo entre tantas idas y vueltas para llegar a reencontrarse, redefinirse, rearmarse, revalorarse... y volver una y otra vez a reconocerse a uno mismo, que nunca vuelve a ser el mismo dos veces.
El amor te lleva en un viaje del que no vuelves nunca. Mueres en él, y finalmente naces de nuevo, para encontrar, te plazca o no, la felicidad de centrar el mundo en otros ojos y otro beso.
Terminan por irse uno o ambos, y quedas luego, en cualquier caso, en medio de la nada. Te quedas siendo alguien que no eres tú tal como recordabas, y empiezas a buscarte. Ése es el error. Aunque te sientes vacío ¡lo tienes todo! Aunque no lo sepas, y no te halles donde sea que te busques, estás todo tú, por todos lados; es sólo que no vas igual por la vida. Porque tus ojos ya no son los mismos, ni tampoco lo es el mundo (o sí, el mundo por fuera sigue igual, claro. Para ellos, que miran desde fuera una coraza, tu amor no es nada. Pero ahora, quizás de nuevo, sabes que el centro de todo lo que existe puede estar en unos ojos que te miran después de un beso). Tú no eres ya la misma persona que eras, a la que estabas buscando, y es por eso no te encontrabas. Para bien o para mal, alguien que se fue, vino y te dio una parte de sí mismo, al tiempo que le dabas una parte de ti.
Del amor queda un recuerdo entre tantas idas y vueltas para llegar a reencontrarse, redefinirse, rearmarse, revalorarse... y volver una y otra vez a reconocerse a uno mismo, que nunca vuelve a ser el mismo dos veces.
El amor te lleva en un viaje del que no vuelves nunca. Mueres en él, y finalmente naces de nuevo, para encontrar, te plazca o no, la felicidad de centrar el mundo en otros ojos y otro beso.
sábado, 9 de julio de 2016
Te hablo amor
a ti, directamente
porque eres razón
de estar demente
Y esta melancolía
es culpa de tu ausencia
que siento por culpa
de tu tibia presencia
Si este fuere
mi último aliento:
querría decir entonces
todo cuanto siento
Tú, que no eres mía
que eres libre
antes de irte
dame un tierno beso
Ahora que te vas,
y te vas
ya tan lejos
Eres tan real
eres tanto un sueño
Vivo aquí,
tan lejos del cielo,
sobre tanta tierra,
si te doy la mano
vuelo sobre la esfera.
Tú eres la primera,
el invierno vino cuando te fuiste
porque no seguimos tiempo:
si somos tú y yo
la cronología no existe
y ahora, si te fueras,
sería mi agonía
no haberte dicho nunca
cuánto te quería
decir que tú te vas
y yo me quedo
es mentira, en realidad
yo soy el que me muevo
pero en mi teoría
de física y de libros
tú te vas de mí
y yo sigo, como siempre
pegado al centro
a ti, directamente
porque eres razón
de estar demente
Y esta melancolía
es culpa de tu ausencia
que siento por culpa
de tu tibia presencia
Si este fuere
mi último aliento:
querría decir entonces
todo cuanto siento
Tú, que no eres mía
que eres libre
antes de irte
dame un tierno beso
Ahora que te vas,
y te vas
ya tan lejos
Eres tan real
eres tanto un sueño
Vivo aquí,
tan lejos del cielo,
sobre tanta tierra,
si te doy la mano
vuelo sobre la esfera.
Tú eres la primera,
el invierno vino cuando te fuiste
porque no seguimos tiempo:
si somos tú y yo
la cronología no existe
y ahora, si te fueras,
sería mi agonía
no haberte dicho nunca
cuánto te quería
decir que tú te vas
y yo me quedo
es mentira, en realidad
yo soy el que me muevo
pero en mi teoría
de física y de libros
tú te vas de mí
y yo sigo, como siempre
pegado al centro
viernes, 1 de enero de 2016
Notas breves sobre algunas cosas. 1
Quizás una de las cosas más complejas con las que uno se debe topar es con uno mismo. Cada persona es un mundo, dicen por ahí, y es por lo mismo que uno nunca termina de conocer a la gente. A veces pienso que estamos tan llenos de escudos y capas, que nunca entramos realmente en el caos, el desorden que es cada persona sin importar cuánto tiempo pase. Por eso mismo, porque nunca entramos en caos ajenos, es que nuestro gran caos a enfrentar, a entender, a sentir, es el propio. Encontrarse, conocerse, aceptarse y amarse son, en efecto, tareas para toda la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)