miércoles, 12 de julio de 2017

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Sin previo aviso, vendrá tu imagen a mis plenos globos
te veré donde no estás ni estarás nunca ya, en tu asiento
en los lugares más comunes y en los impensados,
en los momentos prudentes para hacerlo
y en los más inoportunos para no pensar en ti.

Si tengo suerte y no hay nadie más que la imagen,
de tu incansable silueta con tus manos grandes
podré permitirme botar unas gotitas en tu nombre
pensando en todas esas cosas de ti que me gustan
y en aquellas que nunca entendí tan bien.

Si la fortuna no es tanta, y en mi quehacer diario te veo
en esas escenas de antaño, en recóndita ubicación:
 en un pequeño callejón de la ciudad de la memoria;
justo en un momento en que haya compañía y no pueda escabullirme
deberé cerrar por dentro y no mostrar nada en la vitrina.

A veces pienso en ir a verle a otro lugar donde no esté,
a ese lugar de pasto y flores nuevas,
para dejar de extrañarle algunos domingos sin remedio
pero la verdad de las cosas
ni usted ni yo creemos en los vivos que están muertos.