domingo, 11 de mayo de 2014

Misiva para tu paz.

 Se ve la felicidad en tu cara. El cielo es gris, el sol no brilla y se ve la felicidad en tu cara, como una antípoda a lo malo de la vida. No es poner la otra mejilla ni mucho menos, es saber enfrentar la vida y sus vicisitudes de la mejor manera. Puedo ver tu historia, o parte de ella, en tus ojos que brillan. Son tus dientes perlas blancas y son tus ojos el mar; pero tus dientes no son blancos ni tus ojos son azules. Eres tú, que das la impresión, no de alguien que lucha, sino, de alguien que vive en paz. Eres la causa de mis ganas de vivir mejor. Puedo ver que quieres ser lo mejor posible por ti, y de ahí a ser lo mejor posible para el resto de nosotros hay poco más de un paso.
Gracias por tu semblante en este día; tu semblante que merece loas y odas, pero sólo tengo estas líneas.
 No es verdad, ángel de amor, que es ésta una apartada orilla del fin del mundo. Porque lo era y ya no lo es; porque, no sé cómo ni sé cuándo, de repente, gracias a ti, esto es el centro del universo.
 Y, aunque sé que no se ve de ese modo, este podría ser el día perfecto. El día en que mis días grises son nimios si siento tu respiración en la mía, si respiro en tu boca, si tus labios me tocan.


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